Hace unos días Michael Sommer, el líder de los sindicatos alemanes, apoyó la política que está llevando a cabo Merkel. Sommer subrayó la necesidad de un mercado laboral flexible. Los sindicatos alemanes, que tienen mucha fuerza, apoyaron en su momento la reforma laboral que puso en marcha Gerhard Schröder, una reforma que junto al dinamismo de la economía germana ha servido para que el país goce ahora de una situación de casi pleno empleo. La actitud de los sindicatos germanos contrasta con la de los españoles que siguen anclados en viejos prejuicios, los que han llevado a convocar una manifestación este domingo contra la reforma laboral aprobada por el Gobierno.
Las centrales sindicales están utilizando desde la semana pasada un lenguaje grueso que culpa a los empresarios y ahora al Gobierno de la pérdida de los derechos de los trabajadores. No se puede estar diciendo permanente que no a los cambios y defendiendo viejos privilegios. Si algo hemos aprendido los españoles desde que estallara la crisis es la necesidad de reaprender una cultura de la responsabilidad. La mayoría de las empresas que mantienen el empleo en España son pequeñas y medianas. Necesitamos mayor flexibilidad para que los pequeños empresarios y los trabajadores remen juntos en la misma dirección.